Un profesor de conducta canina al que admiro , a menudo comenta que utilizar el castigo para enseñar algo o modificar la conducta de un perro es de mediocres. Detrás de este comentario atrevido poco a poco he ido desarrollando una serie de reflexiones que me gustaría compartir aquí.25/2/10
Autocontrol y castigo
Un profesor de conducta canina al que admiro , a menudo comenta que utilizar el castigo para enseñar algo o modificar la conducta de un perro es de mediocres. Detrás de este comentario atrevido poco a poco he ido desarrollando una serie de reflexiones que me gustaría compartir aquí.9/2/10
¿Comprar o adoptar?
Casi un 25% de españoles tienen uno o más perros en sus hogares. Decidirse a tener un perro debe meditarse con especial atención ya que cada año unos 120.000 perros son abandonados como consecuencia en muchos casos de una mala decisión. Respecto a la educación y el conocimiento de nuestro perro menciono en el post anterior algunos consejos a tener en cuenta. Pero llega el momento de hacerse una pregunta: ¿adoptar o comprar?Es evidente que se merecen una segunda oportunidad y debemos aprovechar para dársela, siempre y cuando tengamos en cuenta una serie de aspectos. No olvidemos que demasiados perros adoptados son devueltos a las perreras por no tener en cuenta algunas consideraciones. A mi parecer el adoptante debería pensar que su perro ha sido abandonado, quizás maltratado y ha pasado un tiempo encerrado en un infierno con lo cual, es probable que necesite una dedicación extra (aunque no siempre es así) pues ha pasado por algo traumático. Eso quiere decir que no aconsejaría adoptar sin recomendación de alguna persona experta cualquier perro a familias o personas sin experiencia o con poca voluntad de dedicación mil por mil a su nuevo y necesitado compañero. Cabe decir que una correcta adopción supone para un perro esa merecida oportunidad y para los adoptantes la intensa experiencia de compartir la vida con un perro que sabrá valorar, saborear todas y cada una de las cosas maravillosas que le ofrezcamos de una forma muy especial.
La siguiente opción es comprar un perro y este tema daría para un nuevo post, pero intentaré simplificar qué parámetros son los mejores para acertar en esa decisión. Para empezar, hay que saber que el mercado de los animales de compañía está sometido al más absoluto descontrol, desensibilización y salvajismo con el consentimiento de las administraciones que conceden licencias para la venta de mascotas. Mi consejo personal es evitar comprar en tiendas o macroespacios que se autodenominan criadores y similares pues las prácticas abusivas e inexpertas con los animales de estos mal llamados profesionales, conllevan un sinfín de problemas físicos y de conducta. No me extenderé más en eso y pasaré a recomendar la compra directamente en criador. Un buen criador respetará las necesidades de las madres y los cachorros y garantizará una correcta manipulación de los animales desde su nacimiento hasta que entra en un hogar así como el carácter de nuestro perro. Un buen criador siempre tiene las instalaciones listas para ser visitadas y a los perros adultos a disposición para ser valorados por el comprador del cachorro tanto por su estética como por su carácter. En este caso, elegir una raza que se ajuste a las necesidades exactas de una familia, es la opción más apropiada para todos aquellos que prefieren un perro "a medida" o quieran tener la experiencia de ver crecer y disfrutar de todas las etapas de la vida del perro.
Te facilitamos el día a día!

23/1/10
Sobre el fracaso
Demasiadas veces hemos observado que la alegría e ilusión de la llegada de un cachorro a casa han dado paso con el tiempo a una situación decepcionante e incluso problemática para algunos propietarios. ¿Qué es lo que falla cuando habiendo pretendido educar al perro y aplicado nuestra experiencia y consejos de otras personas, nuestro perro tiene conductas indeseadas?Sin querer profundizar ni entrar en detalles sobre comportamiento canino ni educación temprana, pienso que los errores fundamentales que se cometen hasta llegar a una situación determinada son evitables y están relacionados con determinados factores que apenas se tienen en cuenta pero que son de vital importancia y no están relacionados directamente con el perro aunque terminen por tener consecuencias negativas en el animal y la convivencia.
En primer lugar me gustaría recordar que los perros a pesar de llevar miles de años conviviendo con nosotros y algunos menos formando parte de muchas familias en nuestros hogares y bajo nuestras normas, no ha habido un esfuerzo especial por entender las necesidades del perro más allá de darle comida o un buen cobijo. Nos hemos esforzado mucho en aprender a someter al perro para poder disfrutar de su compañía pero hemos olvidado que como animal que es, tiene unos instintos y capacidades naturales así como un tipo de comunicación determinado que apenas se tiene en cuenta y a las que a menudo contraponemos nuestras exigencias diarias con ellos. Obviar eso conduce a malentendidos, castigos innecesarios y acciones contraproducentes además de representar una obvia falta de respeto hacia nuestro amigo.
En segundo lugar, salvo en ocasiones excepcionales de perros de trabajo o para fines concretos, la razón por la que en general tenemos perro es porque cubre un hueco afectivo. La compañía, cariño, amor y fidelidad de un perro son atributos nada despreciables para las personas que vivimos en una sociedad moderna. Por lo que tener claras las razones por las que se quiere un perro es fundamental para garantizar que se asume esa responsabilidad con cierto criterio.
Por otro lado, saber que podemos garantizarle tiempo, lugares y actividades apropiadas con regularidad es otra parte fundamental ya que si alguno de esos factores falla, empiezan los problemas. Es algo muy básico pero desgraciadamente vemos demasiados perros que pasan muchas horas en soledad, que no disfrutan de paseos de calidad o que están restingidos a espacios demasiado limitados.
Las expectativas con un cachorro son otro de los grandes riesgos que preceden a un fracaso. Hay personas que desde el primer momento pretenden tener un perro de "cine" o simplemente están tan obsesionados con su educación para evitar problemas que terminan en fracaso pues se ha exigido al cahorro mucho más de lo que en unos parámetros naturales hubiera tenido que soportar en su etapa de aprendizaje y sociabilización. Hay multitud de perros inhibidos, desnaturalizados y sometidos paseando por nuestros parques con un orgulloso propietario dominante en el otro extremo de la correa.
Estos son algunos ejemplos de algunas reflexiones que lejos de tener el perro algo que ver, se deberían revisar a la hora de plantearse tener un cachorro. En lugar de preguntarnos si esta raza o esta otra es más adecuada, este parece más tranquilo que este otro, este parece más listo, este no suelta pelo... deberíamos empezar por nosotros y preguntarnos si seremos capaces de transmitir a nuestro cachorro una personalidad determinada o no, si le podremos ofrecer compartir con nosotros parte de nuestra vida, si disponemos de medios para garantizarle un minimo bienestar, si seremos capaces de aprender a entenderlos... y ellos sólo tendrán que poner de su parte.
27/12/09
26/11/09
Reflexiones sobre la conferencia del sábado
Cambiar en positivo con la crisis
“Para reducir la frecuencia de una conducta hay que ignorarla. Una conducta se extingue cuando no recibe ningún refuerzo que la mantenga.”
El sábado colaboré en un taller de adiestramiento canino en positivo en Bestiari Girona, una nueva toma de posiciones frente a la convivencia humano-animal. El adiestramiento en positivo abre la puerta a una relación con nuestra mascota más amigable y menos normativa, más enfocada a conocerse mutuamente y difrutar de la compañía que a controlar y castigar. Con una especial llamada de atención a nuestra propia conducta frente al animal: qué le enseñamos con nuestra actitud? qué le pedimos? qué le transmitimos de nuestros propios problemas?
En el taller hubo una especial dedicación a la técnica de extinción de una conducta con que se encabeza este artículo: “ningún refuerzo, ni positivo ni negativo, simplemente ignorarla”. Me impresionó especialmente por lo que tiene de aplicable a los hijos, la pareja, las relaciones de trabajo, de amistad, o de uno mismo!
Conductas indeseables ante la crisis
Me di cuenta de que en estos meses la famosa crisis está obligando a cambios a la mayoría de personas, cambios indeseados, que son los más difíciles de manejar y que llevan al estrés, una situación en la que es imposible aprender nada.
Y pensé que la técnica de extinción puede ser una buena idea para eliminar la mala costumbre de protestar por lo perdido, lamentarse, enfadarse o apoltronarse (dicho con toda la sensibilidad del mundo por durísimas situaciones que se están dando y cuya exclusiva preocupación es la supervivencia). Simplemente, cuando lleguen este tipo de pensamientos o formas de ver la situación actual, ponerse a hacer otra cosa, coger un buen libro, bailar reggae, arreglar macetas, hacer galletas, concentrándose en lo que se está haciendo. De rebote, igual también se descubre que la situación actual no está tan mal.

